martes, 22 de agosto de 2017

Declaración de intenciones

Es posible que en el día de hoy hayas ganado una batalla.

Me has vencido. Me he derrumbado.

Y es posible que salgas vencedor de algunas batallas más... mañana mismo por ejemplo.

Pero esto solo es el principio de una Guerra que pienso ganarte.

Prepárate para tu final.

lunes, 22 de agosto de 2016

Cuando vuelve la ansiedad

Nunca pensé que echaría tanto de menos a mi psicóloga y al psiquiatra como en los últimos meses. Y no es porque me suceda nada importante a mi, sino porque cada vez me veo más y más desbordada con las cosas que ocurren a mi alrededor. 

Hace muchos años me di cuenta que pasaba algo realmente curioso en mi vida: cuando yo tenía un problema o pasaba por un bache (entonces se reducía todo a simples temas económicos de poca importancia) había alguien a mi lado a quien las cosas le iban bien, y de quien podía tirar para que me echara una mano. Por el contrario, cuando yo tenía una buena racha y podía sonreír por cosas buenas que me estuvieran pasando, esa misma persona solía tener un bache en la suya. Y ahí estaba yo para echar una mano si era necesario.

Y así fueron pasando los años... como en un sube y baja donde esa persona y yo nunca pudimos compartir la alegría de tener a la vez un trabajo (o al menos no uno bien remunerado), de tener golpes de suerte o de desgracia simultáneos donde llorar juntos, sino que se han ido solapando unas fases a otras... cuánto tú vas, yo vengo. Cuando yo lloro, tú ríes, y al revés. 

Hemos crecido y con ello ha aumentado la importancia de nuestras acciones en la vida. Solo coincidimos en tener problemas económicos los dos, pero, aunque serios, más o menos como medio país y afortunadamente podemos ampararnos en alguien siempre. 

Aunque en la parte emocional, cuando peor lo pasé yo hace dos años, curiosamente fue el mejor año de su vida. La peor noticia para mi dio paso en unos meses a la mejor de las noticias para él. La pérdida de una persona importante en mi vida casi se dio la mano con la llegada de la más importante de la suya. 

Y desde hace unos meses esta montaña rusa ha vuelto a darse la vuelta. Mi 2016 está siendo un año de ilusión y de esperanza, mientras que el suyo es casi una pesadilla. Y me siento mal, muy mal. No porque no pueda vivir mi alegría con toda la ilusión que debería tener, sino porque le volvería a dar la vuelta a esto 1000 veces. 

Mi madre dice que son tontadas mías... pero a veces siento que tenga una maldición que no me va a permitir ser feliz al 100% nunca. Me siento culpable de que me pasen cosas buenas, por si mi felicidad le transmitiera infelicidad. Y como no puedo controlar su forma de actuar, de ser, de pensar... casi preferiría que lo malo me ocurriera a mi para tener bajo control las herramientas para enfrentarme. Y entonces vuelve la ansiedad, las ganas de llorar y de patalear. Y me enfado con el mundo.

Porque yo solo quiero que por una vez en la vida, la felicidad nos acompañe a los dos a la vez. Por nosotros, por mi, por él, por los que nos rodean, por no tener a todo el mundo preocupados siempre por uno de los dos... 

Y como ya no tengo mis ratitos de terapia para desahogarme de todo esto... paso las noches en blanco intentando solucionar lo que está fuera de mi alcance. 

El sábado vi una estrella fugaz desde la ventana de mi piso. Como a toda estrella fugaz, no me dio tiempo a pedirle un deseo a tiempo... pero ojalá tenga en cuenta lo que pasó por mi cabeza nada más se marchó. Se lo agradecería tanto...

lunes, 20 de junio de 2016

Justo a tiempo

Casi siempre es tarde cuando comprendes
que era a ti a quien debías quererte.
Y, sin embargo, siempre que lo haces
ese amor llega justo a tiempo. 


Marwan - Todos mis futuros son contigo. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

El Amor y la Locura


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos de los hombres.

Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por 3ª vez,
la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
— ¿Jugamos al escondite?

La INTRIGA levantó la ceja intrigada y...
La CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
—¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?


— Es un juego — explicó la LOCURA —, un juego en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA.

La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar:
La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que? si al final siempre la hallaban.

La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (pero al final, lo que la molestaba era que la idea no fuese de ella) y...

La COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

— Uno, dos, tres... — Comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejo caer tras la primera piedra que encontró en el camino.

La FÉ subió al cielo.

La ENVIDIA se escondió tras la sombras del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo consiguió subir a la copa del árbol más alto.

La GENEROSIDAD casi no consiguió esconderse, cada sitio que hallaba le parecía apropiado para alguno de sus amigos:
...que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA;
...que si la sombra de un árbol, perfecta para la TIMIDEZ;
...que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD;
... que si una ráfaga de viento, magnífica para la LIBERTAD.
Así termino por ocultarse en un rayo de sol.

El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo..., pero, eso sí, solo para él.

La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (bueno es mentira), en realidad se escondió detrás del arco iris, y...

La PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.

El OLVIDO.... se me olvido donde se escondió..., pero eso no es importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999,
El AMOR no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado; hasta que diviso un rosal enternecido y decidió esconderse entre sus flores.

— Un millón — contó la LOCURA y empezó a buscar.

La primera que encontró fue a la PEREZA solo a tres pasos de una piedra.

Después descubrió a la FE, la escuchó discutir con Dios en el cielo sobre teología.

A la PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la ENVIDIA, y claro, pudo deducir enseguida donde estaba el TRIUNFO.

El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo.
El solo salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas.

La LOCURA de tanto caminar tuvo sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA.

Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró subida sobre una valla sin decidir aún sobre a que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos:
El TALENTO entre la hierba fresca,
la ANGUSTIA en una oscura cueva,
la MENTIRA detrás del arco iris... y
hasta el OLVIDO....al que se le había olvidado que estaba jugando al escondite,...

Pero solo el AMOR no aparecía por ningún lado.

La LOCURA busco detrás de cada piedra, de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, y en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal con sus rosas...., tomó un palo y empezó a mover sus ramas, cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó.

Las espinas habían herido los ojos del AMOR;

La LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde aquella primera vez que se jugó al escondite en la tierra:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

Mario Benedetti (como no podría ser de otra manera).

lunes, 14 de septiembre de 2015

Supersubmarineando

Dicen que uno sabe que está enamorado cuando entiende las canciones. Es posible, pero cuando descubres que entiendes las canciones de amor, de desamor, de amistad, de tristeza, de alegría, de subidón, de esperanza, de desesperanza... pues debe ser que han pasado por todos esos estados y en cada una te viene a la cabeza un momento en concreto. 


Lo raro es cuando todas las canciones te recuerdan a tu momento actual. Eso solo puede significar que en ese momento tu vida es un auténtico caos de sentimientos y experiencias. Y así debe ser la mía... una montaña rusa emocional que lo mismo me lleva a pasar en un mismo fin de semana de la satisfacción a la felicidad, pasando por el amor, la incomprensión, la tristeza, el enfado, el desasosiego, la tranquilidad, la madurez... y así infinitos cambios. 
Y para todo está la música de Supersubmarina, mi nuevo grupo superfavorito, que cualquier canción que escuche de ellos me traslada a un sentimiento reconocido y vivido por mi. 
Sentimientos que se han unido en este verano en que he pasado la peor ola de calor en el piso, que apenas he pisado la arena y sal de la que me rodeé el año anterior, y donde las ventanas tenían que estar cerradas herméticamente para que no me abrasara. El verano de las dudas infinitas, el de las noches en tu casa porque eres mi mejor samurai (y también por tu aire acondicionado que echaba de menos para dormir cuando no estés). 
Un verano donde la niebla ha dejado paso a las hogueras (que por cierto me negué a saltar en San Juan), donde la magia electroviral a veces se confunde con la furia, donde la hora de dormir dejó de ser la cientocero para volver a de doce a doce y cuarto.
Un verano que parece que va acabando poco a poco, y nos tenemos que poner ya en modo canción de Guerra. Aún fresco el recuerdo en tecnicolor, de los días de playa volando cometas con el viento de cara (y aguantando atardeceres hasta que sangren sol las nubes), un cumpleaños en el que el centro de atención fue un tan deseado brunch dominical (deseando volver a tener esos sabores en mis venas), un descanso merecido que me recupera de esta extrema debilidad que me acompaña antes de volver a mi inestable profesión.  
Aún no ha terminado, y ya tengo la mente puesta en lo que viene en los próximos meses, quizá para tener algo que sirva como luz en este verano de sentimientos encontrados donde he reconocido no haber avanzado tanto como habría querido, haberme convertido en mi enemigo yo, haber olvidado todos los consejos que Ana me enseñó.
Abro la agenda con el espíritu eléctrico que te da un lunes por la mañana, y comienzo a rellenar días. Reuniones, tareas por realizar aquí y LN Granada, que espero que finalicen el año con un gran logro conseguido. Algo que llevo teniendo en la cabeza desde que empezó el siglo "XXI" sin ser muy exagerada. 
Ay, que otoño-invierno espera. Yo cruzo los dedos para que más o menos para cuando llegue la época de la SantaCruz, las saetas y todo el baile de los muertos... esto esté encaminado. Tendremos una excusa más para viajar entonces y así sumar otro viajecito centroeuropeo. 
Estabilidad es lo único que quiero. Y mientras tanto, escucharé mil veces las canciones que me recuerdan que tengo (todos) los sentimientos a flor de piel, vivitos y coleando. 
Esperando el mañana...













lunes, 17 de agosto de 2015

Recaídas

Termino el domingo dándole demasiado al coco. Alguien este fin de semana me ha dicho "yo te veo una mujer fuerte, segura de ti misma, que puedes tener lo que quieras y a quien quieras a tu lado". Es alguien que conozco desde hace tiempo, pero que no me conoce demasiado, que solo me ha visto en algunas ocasiones aunque hayamos conectado mucho. Pude tener la oportunidad de contarle un poco mi situación actual y cómo estos últimos dos años han sido una montaña rusa emocional, cómo recuperar la capacidad de sentir se está convirtiendo en todo un desafío. Y me encontré con la sorpresa de que genero una imagen totalmente alejada de la realidad en la que vivo. 

Me encantaría verme a mi a través de sus ojos porque yo no encuentro el camino para poder verme así. Y lo peor es que si de cara al exterior aparento esa "fortaleza", más dura es aún la caída cuando llego a casa y me rompo. 

Reconozco que he recaído en mi recuperación. Los meses pasan, la estabilidad no llega y todos los frentes siguen abiertos, tanto a nivel laboral como personal. 

La búsqueda infructuosa de un empleo estable, la precariedad económica y el sentirme desaprovechada profesionalmente cuando sé de sobra que valgo para trabajar en gestión cultural, está generando un poso de desánimo en mí que me mina desde dentro. Busco más y más formación para poder acceder a un mercado laboral que lo que solicita es experiencia... y la mía parece ser que no vale. Remar y remar para no encontrar puerto alguno en la travesía.

A nivel personal se unen multitud de cosas. Tampoco soy capaz de encontrar una estabilidad emocional. Lo único que sé a ciencia cierta es que he conseguido recuperarme del dolor del desamor, pese a las noticias inesperadas y que no todos lo crean. Y hasta he vuelto a querer. Pero cuando el recuerdo, el miedo y la inseguridad te martillean permanentemente en la cabeza, los momentos buenos no consiguen abrirse camino con facilidad. He tenido muchos momentos buenos últimamente... pero no consigo que éstos se fijen, ni mucho menos que vislumbren que sea algo que permanezca en el futuro, ni siquiera soy capaz de inspirar amor en nadie (y ya decía Benedetti que "para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener la conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor"). A veces lo más fácil es quedarse con la parte buena de las cosas, con la comodidad, con aquello que es capaz de sacarte una sonrisa... y apartar las complicaciones, evitar el enfrentamiento de cara con los problemas y aplazar conversaciones y la toma de decisiones. Un conformismo que nunca ha ido conmigo y en el que cada vez me siento peligrosamente más cómoda.

Pero esa actitud irremediablemente me lleva al fracaso. Porque así nunca cumpliré mis deseos de volver a enamorarme, de tener mi familia y ser madre. Seguiré cumpliendo años y los sueños se irán desvaneciendo. Y yo no me merezco eso. 

Sé que tengo que ser como me ven desde fuera. Tengo que ser fuerte, segura, con metas y objetivos, independiente, y que esto me convertirá en alguien atractiva para quien merezca mi amor. Pero a día de hoy es todo lo contrario a como me siento. 

No hay que ser demasiado listo para saber que en el futuro cercano se avecinan cambios, y parece no demasiados agradables o fáciles todos ellos. Quizá sea lo que tiene que pasar. Quizá fuera lo que tenía que haber pasado ya hace tiempo. Se avecinan cambios, porque toda crisis o recaída tiene que llevar unos cambios asociados. Si no fuera así, me quedaría bloqueada y estancada en una situación indesable. Tengo que conseguir ser yo quien tome decisiones, y no actuar siempre en respuesta a las decisiones de otros.

De primeras voy a intentar llegar a mi 34 cumpleaños con un examen de conciencia bien hecho, un listado de todo lo que quiero y decidir qué está en mi mano comenzar desde ya a cambiar. Seguiremos informando.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Resiliencia

Hace algo más de año y medio no tenía ni la menor idea de lo que era la palabra resiliencia. Hoy forma parte de mi vida, al igual que la meditación, el reiki, o la independencia. 

La resiliencia no es más que la capacidad del individuo para sobreponerse a situaciones adversas y al dolor emocional. Vamos, lo que toda la vida ha sido levantarse con más fuerza cuando te caes al suelo. Pero eso no significa que no se sientan las cosas o volverte de piedra. 

Resiliente sí, pero también soy una persona sentimental. A veces lloro, y me enfado, y siento que ningún esfuerzo merece la pena. Porque me duelen las cosas, los gestos, las palabras cuando salen de una persona que quiero. Y luego llegan las bromas macabras de la vida. Situaciones que te han llevado a ser resiliente, que te gustaría no volver a vivir, pero que se repiten de manera casi calcada. 

Así que es ahora cuando me toca demostrarme a mi misma que soy más fuerte, que soy capaz de tomar decisiones sin importar el dolor que (me) cause, que mi felicidad y mi objetivo son más importante que cualquier cosa. E incluso que si no consigo mi objetivo, no debo venirme abajo ni lamentarme por ello. Porque a eso me ha enseñado tener resiliencia, a sacar lo positivo de lo más bueno y también de lo más triste. Pero repito: eso no significa que sea de piedra, y que sienta que necesito llorar para desahogarme un ratito. En la intimidad, en mi soledad. 

Tengo a mi lado el mejor ejemplo de resiliencia que nadie pueda conocer. Y en él me miro y me miraré toda la vida, para sacar una sonrisa después de cada lágrima. 





martes, 17 de febrero de 2015

¡A brindar por el aguante!

Quedan 20 semanas para el día D. Que otra vez no sabría decir si es poco o mucho tiempo. Lo que está claro es que es un tiempo que tengo que aprovechar al máximo si quiero que dentro de unos meses tenga otro día D. Es lo que tiene un examen de este tipo, que me juego mucho. Tranquilidad, estabilidad o incluso seguir cerrando capítulos y dando portazos a problemas. 

Y en esas 20 semanas todavía tengo que terminar de hacer el trabajo que tengo actualmente en la Universidad, que pasen la Feria y la Semana Santa... y que llegue uno de los fines de semana más esperados de los últimos tiempos. Dos días de música con muchos de mis grupos favoritos, donde las ganas de saltar, bailar y darlo todo casi al final de este periodo de estudio intensivo compensarán todos los esfuerzos (incluso la decepción si no me dejan escaparme aunque sea 5 minutos a ver a mis vecinos el día de su boda). 

20 semanas que se caracterizarán por altibajos en el ánimo y por periodos de angustia y desesperación. Y entonces, y con la vista puesta en su concierto, Residente y Visitante "Calle 13" iluminarán mi camino con mi banda sonora favorita "El Aguante!". Que ganitas de verlos en directo y bien cerquita!!!

Por lo que aguanto, por lo que he aguantado hasta aquí, y por lo que me queda por aguantar. También si las cosas van mal, por que si no es en esta ocasión, será en la próxima... pero será.




Nacimos para aguantar lo que el cuerpo sostiene 
aguantamos lo que vino y aguantamos lo que viene
Aguantamos aunque tengamos los segundos contados, 
nuestro cuerpo aguanta hasta quince minutos ahorcado. 
Aguantamos latigazos, que nos corten los dos brazos, 
fracturas en cualquier hueso, tres semanas con un yeso. 

Aguantamos todo el tiempo las ganas de ir al baño 
pa' ver el Cometa Halley hay que aguantar setenta años. 
Aguantamos la escuela, la facultad, el instituto; 
a la hora de cenar, nos aguantamos los eructos. 
El pueblo de Burundi sigue aguantando la hambruna, 
aguantamos tres días para llegar a la Luna 

aguantamos el frío del Ártico, el calor del Trópico 
aguantamos con anticuerpos los virus microscópicos 
aguantamos las tormentas, los huracanes, el mal clima 
aguantamos Nagasaky, aguantamos Hiroshima... 
aunque no queramos, aguantamos nuevas leyes 
aguantamos hoy por hoy que todavía existan reyes 
castigamos al humilde y aguantamos al cruel 
aguantamos ser esclavos por nuestro color de piel 
aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo, el feudalismo 
aguantamos hasta el pendejismo 
aguantamos al culpable cuando se hace el inocente 
aguantamos cada año a nuestro puto presidente 

por lo que fue y por lo que pudo ser 
por lo que hay, por lo que puede faltar 
por lo que venga y por este instante 
a brindar por el aguante! 

por lo que fue y por lo que pudo ser 
por lo que hay, por lo que puede faltar 
por lo que venga y por este instante 
levanta el vaso y a brindar por el aguante! 
¡A brindar por el aguante! 

Aguantamos cualquier tipo de dolor aunque nos duela 
aguantamos Pinochet, aguantamos a Videla, 
a Franco, Mao, Ríos Montt, Mugabe, 
Hitler, Idi Amin, Stalin, Bush, Truman, Ariel Sharón y Hussein 
aguantamos más de veinte campos de concentración 
cuando nadas bajo el agua, aguantas la respiración; 
pa' construir una pared, aguantamos los ladrillos 
el que no fuma se aguanta el olor a cigarrillo. 
Aguantamos que Monsanto infecte nuestra comida 
aguantamos el agente naranja y los pesticidas 

Cuando navegamos aguantamos el mareo 
aguantamos el salario mínimo y el desempleo 
aguantamos las Malvinas y la invasión británica en la ciudad de Pompeya 
aguantamos lava volcánica y dentro de la lógica 
de nuestra humanidad, nos creemos la mentira de que nadie aguanta la verdad 

por lo que fue y por lo que pudo ser 
por lo que hay, por lo que puede faltar 
por lo que venga y por este instante 
levanta el vaso y a brindar por el aguante! 
¡A brindar por el aguante! 

Aguantamos al ateo, al mormón, al cristiano, al budista, al judío, 
aguantamos al pagano,
aguantamos el que vende balas y el que la dispara 
aguantamos la muerte de Lennon, la de Víctor Jara 
aguantamos muchas guerras, la de Vietnam, la Guerra Fría 
la Guerra de los Cien Años, la Guerra de los Seis Días 

¡que aguanten la revancha, venimos al desquite 
hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite! 

por lo que fue y por lo que pudo ser 
por lo que hay, por lo que puede faltar 
por lo que venga y por este instante 
a brindar por el aguante! 

por lo que fue y por lo que pudo ser 
por lo que hay, por lo que puede faltar 
por lo que venga y por este instante 
levanta el vaso y a brindar por el aguante! 
¡A brindar por el aguante!

miércoles, 11 de febrero de 2015

Aprendiendo a caminar

En ocasiones para ver dónde estás o qué has conseguido solo hay que parar y calibrar todo lo que has avanzado desde la última vez que miraste el camino. No viene mucho a cuento ahora hurgar más atrás de lo indispensable, pero es necesario cuando eso te ayuda a valorar lo que se va consiguiendo. 

Ahora puedo decir que estoy aprendiendo a caminar. Hace mucho mucho tiempo se me rompieron las piernas. Pensaba que con esfuerzo y voluntad había terminado una rehabilitación correcta y caminaba por la vida segura de mis pasos. Pero me equivoqué. Nunca conseguí caminar por mí misma, solo aprendí a hacerlo subida a unas muletas. Y me di cuenta precisamente hace bien poquito, cuando me las quitaron bruscamente. Entonces comprendí que nunca fui independiente, que no caminaba a mi ritmo, sino al que me marcaban las muletas. Que ese objeto era mi salvación, pero también mi perdición. Y sin ellas no tenía muchas opciones, más allá de quedarme sentada en el suelo, quizá donde más abajo había estado en toda mi vida. 

Pero me convencieron que merecía la pena levantarse. Lo malo es que no sabía como hacerlo. Lo más fácil era volver a buscar otras muletas y continuar. Pero comprendí que entonces seguiría con las piernas rotas para siempre. Así que hizo falta que los médicos operaran mis piernas, meses de tratamiento y reposo. Parar. Y sanar. Y no fue para nada una decisión fácil. 

Por eso ahora me paro, miro hacia atrás y me doy cuenta que camino sola, sin necesidad de apoyarme en nada. Hago cosas impensables hace tan solo un año. Imposibles. Y las hago yo, a mi ritmo, venciendo mis miedos cuando los tengo. Pero sin pararme. 

Queda mucho camino por delante. Y es lógico saber que cuando me caiga (que fijo que me vuelvo a caer) tengo quien me ayude a levantar, porque ir en solitario en este camino no tiene mucho sentido. Es bueno ir acompañado, pero teniendo la seguridad de que tu pasos son solo tuyos.

Todo esto ha llegado hoy a mi cabeza mientras conducía de vuelta a casa, orgullosa de haber dado otro paso más, segura de mi camino y disfrutando de momentos como este. 






viernes, 16 de enero de 2015

Ofú

Pues como hoy no tengo ganas de explicar nada... pues que lo digan ellos que les sale mejor. 

Y así veis un ratito la cara de bueno de Ale... y yo sigo deshielandome.




No quiso entrar en calor nuestro amor bajo cero. 
No habrá un siempre para los dos al final de este invierno. 
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos, 
el río los arrastrará cuando llegue el deshielo. 
Y cómo decir que aún hay más, 
y cómo decirte que te quiero y ser sincero, 
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero. 
Nos deshacemos bajo el sol como estatuas de hielo. 
No quiere entrar en calor nuestro amor bajo cero. 
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos 
miles de nosotros mismos, cuando llegue el deshielo. 
Y cómo decir que aún hay más, 
y cómo decirte que te quiero y ser sincero, 
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero. 
y cómo decirte que te quiero y ser sincero, 
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero, y ser sincero.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Balance final de liquidación

Manda la tradición acabar el año mirando hacia atrás y haciendo balance del 2014. El año pasado me lo salté, y dije que ya valoraría el 2013 más adelante. Ahora en realidad pienso que no merece la pena mirar más hacia atrás, seguir hacia delante es lo mejor que puedo hacer, y es lo que he hecho estos doce meses pasados. Aunque es gracioso que, por razones exclusivamente burocráticas que me tienen un poco hasta el gorro, llevo varios días llevando arriba y abajo un "balance final de liquidación" que no son más que números que sustituyen ilusiones, trabajos, noches en vela y apretones de mano. No me gustaría que mi balance final de año se quedaran en meros números, porque han pasado tantas cosas buenas...

En realidad, comencé el año sin ninguna expectativa. Aturdida y algo espesita, no pensaba que la nueva situación fuera a traer nada nuevo, y sobre todo, nada bueno. Pero como suele suceder, cuando esperas mucho de algo/alguien las probabilidades de decepcionarte aumentan, y cuando no esperas nada de nada/nadie, hasta lo más pequeño puede sorprenderte. 

Ha sido un año de reencuentros con personas que espero ya no se vayan nunca más de mi lado. Pase lo que pase y aunque nuestras vidas tengan caminos distintos, espero que encontremos siempre ese ratito para conversar (físicamente o por Skype), para seguir sabiendo unos de otros, para estar siempre cuando el otro lo necesite, para reír y llorar juntos o para simplemente saber que estamos ahí. 

Ha sido un año de descubrimientos y conocimientos. De primeras veces. De primeras miradas. He conocido a gente que me ha empujado a la vida y me ha hecho vivir más de noche que de día, pero VIVIR con mayúsculas. Gente con quien hoy despido el año y saludo al año nuevo, porque ese momento no puede ser para nadie más que para ellos. 12 meses de momentos inolvidables, de conciertos que jamás olvidaré, de un cumpleaños gitano que ni soñado pudo ser mejor, de las sesiones de Reiki, de horas y horas de "akelarres whatsapperos" de la boda más especial de los últimos años, de un verano que tiene hasta banda sonora... 



Un verano de los que se te quedan grabados para siempre en la cabeza. Mi primera aventura en solitario, llena de momentos de añoranza, pero afianzando aquello que llevaba meses trabajando. La certeza de yo puedo hacer lo que no creía que era capaz, y que espero que continúe siendo así en el futuro. Un verano donde la playa ha sido mi lugar más habitual. Ya fuera en unas costas o en otras, tengo mi retina llena de amaneceres y atardeceres (vale, la cámara del móvil también) y esos momentos no hay forma de compartirlos porque ni la más bella fotografía puede compararse a la contemplación de la Naturaleza. Un verano fácil de recordar porque el color que cogió mi piel no lo tenía desde que era una enana, y que mi cuerpo aún se encarga de marcar. 



Pero sin duda ha sido el año, y no he escrito este post hasta hoy por no gafarlo a última hora y tener que tragarme mis palabras, en que no hemos tenido que despedirnos de nadie. Hemos conocido despedidas cercanas, y no por ello no han sido dolorosas, pero hacía años que, por unas cosas o por otras, no decíamos adiós al año siendo los mismos que lo comenzamos. Como 31 de diciembre tengo en mi recuerdo a personas especiales que ya no están. Tengo que dar mil gracias de no haber tenido que despedir a un compañero que ha pasado por un bache hace poquitos días. Pero en definitiva, en este año de falta de trabajo, de amor más bien poco repartido, y de dinero casi inexistente, de salud hemos andado bastante bien servidos. Y así, los males son menos males.

Aunque en realidad, los que despedimos este 2014 no somos los mismos que lo empezamos, porque hace poco más de un mes que compartimos espacio con la personita más querida de nuestra casa. Estrenamos este año con nuevos títulos de papá, abuelos y tíos, esperando unos Reyes Magos que vuelven a tener la magia especial que genera un pequeño en la casa. Siempre recordaremos este año como el que conocimos a Cristina. Poco más de un mes y es difícil imaginar la vida sin ella.





Sería injusto ponerle peros a este año con todo lo bueno que me ha dado. Podría pedirle muchas cosas al 2015 y hacer mil propósitos de año nuevo, pero corro el riesgo de volver a desilusionarme y a no cumplir nada. Así que me dejo llevar por lo que traigan los próximos 12 meses, y ya haremos balance cuando acabe.

Mientras tanto... me quedo con Lori Meyers.




...fin de partida y los descartes se me acaban,
difícil es si la baraja está marcada, 
pero tenía un comodín que me guardaba, 
hasta otra manga la partida está ganada. 
Que en mi vida no ha cambiado nunca nada, 
que cambio siempre solo bastos por espadas
es para enloquecer... 
-Castillo de naipes, "Cuando el destino nos alcance" (2010)- 


sábado, 20 de diciembre de 2014

La Niebla

Después de una noche más bien tirando a toledana, una mañana cargada de dar los últimos flecos a varios trabajos, una comida de Navidad en familia, visita a la peque y cena entre hermanos... estoy absolutamente reventada. Y lo que tenía pensado escribir en el día de hoy había tomado la decisión de aplazarlo a mañana o pasado. 

Pero volvía en el coche a casa, despacito, porque apenas se veía a 30 metros, cuando he comprendido que mi vida en estos últimos meses ha estado como la carretera... rodeada de una profunda niebla. Y claro, ya me pongo metafórica. Pero es más fácil entender lo que ocurre cuando utilizamos metáforas (aún recuerdo la del perro mayor y el cachorro que me contaba Carlos en terapia una y otra vez).

Me viene a la mente una película que ví hace unos años en el cine: La Niebla de Sthepen King. Y no entiendo como no llegué a la misma metáfora antes, recordando la película. Porque prácticamente mi vida actualmente se resume en vivir una realidad rodeada de niebla. Una cortina que encierra miedos, inseguridades, angustia y a veces algo de desesperación. Y ahora me pregunto si esa niebla no la habré creado yo misma, si no es una manera de quedarme encerrada en mi 'zona de confort' donde controlo lo que tengo más cerca de mi, y lo que hay un poco más allá se pierde porque no puedo controlarlo. 

Y cada vez estoy más segura de que tras la niebla no hay mas que más y mejor vida. Y cada día me siento más fuerte para conseguir superarlo, dar cuatro pasos adelante y descubrir lo que hay detrás de ese espesor. 

Y como siempre, Benedetti lo expresa mejor que nadie... 

Me cuesta como nunca
nombrar los árboles y las ventanas
y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
pero si se expresara 
sus tañidos
serían de un fantasma melancólico
la esquina pierde su ángulo filoso
nadie diría que la crueldad existe
la sangre mártir es apenas
una pálida mancha de rencor
cómo cambian las cosas
en la niebla
los voraces no son
más que pobres seguros de sí mismos
los sádicos son colmos de ironía
los soberbios son proas
de algún coraje ajeno
los humildes en cambio no se ven
pero yo sé quién es quién
detrás de ese telón de incertidumbre
sé dónde está el abismo
sé dónde no está dios
sé dónde está la muerte
sé dónde no estás tú
la niebla no es olvido
sino postergación anticipada
ojalá que la espera
no desgaste mis sueños

ojalá que la niebla
no llegue a mis pulmones
y que vos muchachita
emerjas de ella
como un lindo recuerdo
que se convierte en rostro
y yo sepa por fin
que dejas para siempre
la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
mi bienvenida que no tiene pausas




martes, 16 de diciembre de 2014

Mañana será otro día

Hay días que sería mejor no levantarse de la cama. Ya me pasó uno este verano cuando amaneció mi fregadero por los suelos y todos los platos que había dejado en su interior rotos... era una clara señal de que no debía despertar y seguir añadiendo malas noticias al día. Pero esa vez era viernes, así que algo de alegría había en el ambiente, y por lo menos se arregló.

Pero esta vez no. Lunes, puñetero lunes. Un lunes donde tal como decía Murphy "todo lo que podía ir mal, fue mal".  Desde las mismas 8:00 de la mañana he ido sumando un revés tras otro. Y ahora, al final del día, solo puedo sentarme a escribir un poco antes de ir a dormir y volver a la cama de la que no debí salir esta mañana.

Hoy hace 75 años que se estrenó una de mis películas favoritas, "Lo que el viento se llevó", y hoy más que nunca me voy a dormir con la frase de Escarlata  O`Hara cuando las cosas no le podían ir peor: "después de todo... mañana será otro día". 

Porque esa es la actitud. Escarlata era una mujer orgullosa, arisca, testaruda y caprichosa. Muy como yo. Pero también era curranta, decidida, valiente, dulce, cariñosa y luchadora. Muy como yo. Y es que, aún cuando te quedas sola y sin saber qué va a ser de ti en el futuro, se tiene que tener la cabeza fría para pensar: ahora voy a ir a dormir, descansaré, y mañana que se prepare el mundo que allá voy y no va a poder conmigo.

Y en esas estamos. Mañana me sentiré más valorada, más querida, más afortunada.

Mañana será otro día. 




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un largo silencio

Muchas cosas han pasado desde que no escribo por aquí... más de cinco meses en los que he vivido tanto, y tan bueno, que no quería sacarlo de mí ni compartirlo con nadie, por miedo a que se fuera como se iba lo malo cuando lo vomitaba en forma de palabras en este humilde blog.

Pero en verdad, lo bueno tambien ha de ser compartido, aunque sea solo para ese alguien que se alegra de lo bueno que te ocurre, o para cerrar la boca de aquellos que desean solo leer tus males.

Asi que aquí estoy, dispuesta a seguir haciendo mis reflexiones en alto, despues de un largo silencio y apenas un año despues de abrir la primera página de este libro.


Suena muy a El Barrio... pero "he vuelto, se acabó este descansito"

sábado, 21 de junio de 2014

730 amaneceres

De verdad que sigo sin saber si el tiempo pasa lento o deprisa. Hoy hace 730 días que firmé, ilusionada y enamorada como una estúpida, el que pensé que era el paso más importante de mi vida. Una firma que me ligaba a un futuro prometedor con la persona que más quería, en un lugar que sería solo para los dos y donde podíamos formar una familia. JA!. Efectivamente lo que unía esa firma es mucho más difícil de romper que la ilusión, la confianza o el amor... todos ellos ya se fueron hace mucho, pero la dichosa hipoteca va a dar quebraderos de cabeza muchos meses más. 



El 21 de junio de 2012 entré por primera vez en el (entonces nuestro) piso donde vivo sola desde hace casi un año. Desde ese mismo momento comencé a superar muchos miedos. El primero, el miedo a la convivencia, que tanto me asustaba por mi fracaso anterior. Miedo superado, porque pese a todo lo que ocurrió después, sé a ciencia cierta que no fue la convivencia lo que metió a nadie más entre nosotros. Después llegó el miedo a vivir sola. Miedo más que superado. Vale que sigo siendo un desastre en la organización de comidas y que quedarse dormida en el sofá no es lo más recomendable... pero las pesadillas y la ansiedad por no poder dormir sola ni siquiera han entrado por la puerta. 

Y hoy toca superar otro miedo: el miedo a volar sola. Fue un impulso comprar ese billete de avión que me va a llevar por primera vez fuera de España. Un reto que ni pensé. Tan solo vi la oportunidad y me dije, hazlo. Y casualidades, el vuelo era para el 21 de junio. Me di cuenta semanas después de comprarlo. Es como cerrar un círculo: hace dos años comenzó una etapa llena de ilusión que se acabó con un viaje, y hoy a lo mejor comienza otra con este. No lo sé porque ya no me planteo el futuro tanto como antes, ni realmente tengo esa necesidad de controlar cada cosa que vaya a pasar... pero quien sabe si la coincidencia de fechas quiere decir algo. Que yo siempre digo que no, pero la numerología tiene estas cosas. 

Además, después de semanas de un sol espléndido, hoy se ha levantado el cielo negro y ha caído una tormenta de aúpa. Con los recuerdos que a mi me trae la lluvia. Pero cuando he mirado por la ventana como caía el agua no me vinieron a mi cabeza mensajes del pasado, si no solo un pensamiento: "que el piloto sepa despegar con lluvia, por favor". 

Porque realmente eso ahora es lo único que me importa. Comenzar otra etapa. Tener otro miedo superado. 

Florencia, allá voy.


jueves, 15 de mayo de 2014

¿Estás?

Dolor: [experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño real o potencial del tejido] 

Dolor del corazón: [                                                         ]


Pues no lo puedo explicar. Yo creo que eso solo lo sabemos los que lo hemos pasado. Es como una sensación de ir a morir, de que te falte el aire, que te duele cada poro de la piel. Con el desamor descubres donde está el alma porque hasta eso te duele. Es como una herida abierta que nunca cicatriza. Cuando menos te lo esperas, un esfuerzo, por pequeño que sea, vuelve a removerlo todo y a mandar el proceso de curación al comienzo, como en el Juego de la Oca. 

Pero incluso cuando el contador se pone a 0 de nuevo, ya hemos aprendido algo. Llegará el día que la herida está cerrada y el dolor amaine, pero probablemente nunca desaparezca del todo, y eso nos haga recordar el camino que hemos recorrido para no caer en los mismos errores. 

Hermana, bruja, tesoro... te aseguro que nos van a volver a hacer "daño" pero eso solo significa que nuestra herida abierta no ocupa todo nuestro ser, y que aún queda piel donde pueden arañarnos. Reconozcámoslo, en el fondo estos pequeños arañazos solo nos hacen recordar que el verdadero dolor está ahí, aunque esté curando. Nadie nos puede hacer pasar por donde ya hemos andado. 

Y como nos ha ocurrido hoy, para mi que el contador se pondrá a 0 muchas veces, y caeremos... y volveremos a caer. Porque "Adanes", "Davides" o como se llamen, hay muchos sueltos. Y nosotras somos así, tontas por naturaleza. Entregadas. Impulsivas. Más blanditas que el pan bimbo. Pero tenemos un arma infalible para sobrellevar el dolor. Tú a mí, yo a ti... y las dos a la bruja feliz. 

Estamos juntas en esto. Lo estamos llevando bien juntas. Y en el futuro nos reiremos juntas de este dolor... porque hermana, aunque no queramos reconocerlo, nos vendrán otros dolores peores. Mientras tanto, siempre tendremos el whatsapp para las pequeñas crisis, y para esas conversaciones que comienzan con un "¿estás?". 

Te quiero, petarda.