Termino el domingo dándole demasiado al coco. Alguien este fin de semana me ha dicho "yo te veo una mujer fuerte, segura de ti misma, que puedes tener lo que quieras y a quien quieras a tu lado". Es alguien que conozco desde hace tiempo, pero que no me conoce demasiado, que solo me ha visto en algunas ocasiones aunque hayamos conectado mucho. Pude tener la oportunidad de contarle un poco mi situación actual y cómo estos últimos dos años han sido una montaña rusa emocional, cómo recuperar la capacidad de sentir se está convirtiendo en todo un desafío. Y me encontré con la sorpresa de que genero una imagen totalmente alejada de la realidad en la que vivo.
Me encantaría verme a mi a través de sus ojos porque yo no encuentro el camino para poder verme así. Y lo peor es que si de cara al exterior aparento esa "fortaleza", más dura es aún la caída cuando llego a casa y me rompo.
Reconozco que he recaído en mi recuperación. Los meses pasan, la estabilidad no llega y todos los frentes siguen abiertos, tanto a nivel laboral como personal.
La búsqueda infructuosa de un empleo estable, la precariedad económica y el sentirme desaprovechada profesionalmente cuando sé de sobra que valgo para trabajar en gestión cultural, está generando un poso de desánimo en mí que me mina desde dentro. Busco más y más formación para poder acceder a un mercado laboral que lo que solicita es experiencia... y la mía parece ser que no vale. Remar y remar para no encontrar puerto alguno en la travesía.
A nivel personal se unen multitud de cosas. Tampoco soy capaz de encontrar una estabilidad emocional. Lo único que sé a ciencia cierta es que he conseguido recuperarme del dolor del desamor, pese a las noticias inesperadas y que no todos lo crean. Y hasta he vuelto a querer. Pero cuando el recuerdo, el miedo y la inseguridad te martillean permanentemente en la cabeza, los momentos buenos no consiguen abrirse camino con facilidad. He tenido muchos momentos buenos últimamente... pero no consigo que éstos se fijen, ni mucho menos que vislumbren que sea algo que permanezca en el futuro, ni siquiera soy capaz de inspirar amor en nadie (y ya decía Benedetti que "para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener la conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor"). A veces lo más fácil es quedarse con la parte buena de las cosas, con la comodidad, con aquello que es capaz de sacarte una sonrisa... y apartar las complicaciones, evitar el enfrentamiento de cara con los problemas y aplazar conversaciones y la toma de decisiones. Un conformismo que nunca ha ido conmigo y en el que cada vez me siento peligrosamente más cómoda.
Pero esa actitud irremediablemente me lleva al fracaso. Porque así nunca cumpliré mis deseos de volver a enamorarme, de tener mi familia y ser madre. Seguiré cumpliendo años y los sueños se irán desvaneciendo. Y yo no me merezco eso.
Sé que tengo que ser como me ven desde fuera. Tengo que ser fuerte, segura, con metas y objetivos, independiente, y que esto me convertirá en alguien atractiva para quien merezca mi amor. Pero a día de hoy es todo lo contrario a como me siento.
No hay que ser demasiado listo para saber que en el futuro cercano se avecinan cambios, y parece no demasiados agradables o fáciles todos ellos. Quizá sea lo que tiene que pasar. Quizá fuera lo que tenía que haber pasado ya hace tiempo. Se avecinan cambios, porque toda crisis o recaída tiene que llevar unos cambios asociados. Si no fuera así, me quedaría bloqueada y estancada en una situación indesable. Tengo que conseguir ser yo quien tome decisiones, y no actuar siempre en respuesta a las decisiones de otros.
De primeras voy a intentar llegar a mi 34 cumpleaños con un examen de conciencia bien hecho, un listado de todo lo que quiero y decidir qué está en mi mano comenzar desde ya a cambiar. Seguiremos informando.
A veces la vida te pone a prueba. El desamor no es quizá la más dura de todas pero sí un buen momento para parar, pensar y retomar las riendas de tu vida. Superar una ruptura inesperada nunca es fácil, así que para mi comienza una nueva etapa de búsqueda. Y para ello cuento con la ayuda permanente de la poesía y de Benedetti, que una vez escribió: 'para vos no es novedad que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo'
lunes, 17 de agosto de 2015
miércoles, 11 de marzo de 2015
Resiliencia
Hace algo más de año y medio no tenía ni la menor idea de lo que era la palabra resiliencia. Hoy forma parte de mi vida, al igual que la meditación, el reiki, o la independencia.
La resiliencia no es más que la capacidad del individuo para sobreponerse a situaciones adversas y al dolor emocional. Vamos, lo que toda la vida ha sido levantarse con más fuerza cuando te caes al suelo. Pero eso no significa que no se sientan las cosas o volverte de piedra.
Resiliente sí, pero también soy una persona sentimental. A veces lloro, y me enfado, y siento que ningún esfuerzo merece la pena. Porque me duelen las cosas, los gestos, las palabras cuando salen de una persona que quiero. Y luego llegan las bromas macabras de la vida. Situaciones que te han llevado a ser resiliente, que te gustaría no volver a vivir, pero que se repiten de manera casi calcada.
Así que es ahora cuando me toca demostrarme a mi misma que soy más fuerte, que soy capaz de tomar decisiones sin importar el dolor que (me) cause, que mi felicidad y mi objetivo son más importante que cualquier cosa. E incluso que si no consigo mi objetivo, no debo venirme abajo ni lamentarme por ello. Porque a eso me ha enseñado tener resiliencia, a sacar lo positivo de lo más bueno y también de lo más triste. Pero repito: eso no significa que sea de piedra, y que sienta que necesito llorar para desahogarme un ratito. En la intimidad, en mi soledad.
Tengo a mi lado el mejor ejemplo de resiliencia que nadie pueda conocer. Y en él me miro y me miraré toda la vida, para sacar una sonrisa después de cada lágrima.
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martes, 17 de febrero de 2015
¡A brindar por el aguante!
Quedan 20 semanas para el día D. Que otra vez no sabría decir si es poco o mucho tiempo. Lo que está claro es que es un tiempo que tengo que aprovechar al máximo si quiero que dentro de unos meses tenga otro día D. Es lo que tiene un examen de este tipo, que me juego mucho. Tranquilidad, estabilidad o incluso seguir cerrando capítulos y dando portazos a problemas.
Y en esas 20 semanas todavía tengo que terminar de hacer el trabajo que tengo actualmente en la Universidad, que pasen la Feria y la Semana Santa... y que llegue uno de los fines de semana más esperados de los últimos tiempos. Dos días de música con muchos de mis grupos favoritos, donde las ganas de saltar, bailar y darlo todo casi al final de este periodo de estudio intensivo compensarán todos los esfuerzos (incluso la decepción si no me dejan escaparme aunque sea 5 minutos a ver a mis vecinos el día de su boda).
20 semanas que se caracterizarán por altibajos en el ánimo y por periodos de angustia y desesperación. Y entonces, y con la vista puesta en su concierto, Residente y Visitante "Calle 13" iluminarán mi camino con mi banda sonora favorita "El Aguante!". Que ganitas de verlos en directo y bien cerquita!!!
Por lo que aguanto, por lo que he aguantado hasta aquí, y por lo que me queda por aguantar. También si las cosas van mal, por que si no es en esta ocasión, será en la próxima... pero será.
Nacimos para aguantar lo que el cuerpo sostiene
aguantamos lo que vino y aguantamos lo que viene.
Aguantamos aunque tengamos los segundos contados,
nuestro cuerpo aguanta hasta quince minutos ahorcado.
Aguantamos latigazos, que nos corten los dos brazos,
fracturas en cualquier hueso, tres semanas con un yeso.
Aguantamos todo el tiempo las ganas de ir al baño
pa' ver el Cometa Halley hay que aguantar setenta años.
Aguantamos la escuela, la facultad, el instituto;
a la hora de cenar, nos aguantamos los eructos.
El pueblo de Burundi sigue aguantando la hambruna,
aguantamos tres días para llegar a la Luna
aguantamos el frío del Ártico, el calor del Trópico
aguantamos con anticuerpos los virus microscópicos
aguantamos las tormentas, los huracanes, el mal clima
aguantamos Nagasaky, aguantamos Hiroshima...
aunque no queramos, aguantamos nuevas leyes
aguantamos hoy por hoy que todavía existan reyes
castigamos al humilde y aguantamos al cruel
aguantamos ser esclavos por nuestro color de piel
aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo, el feudalismo
aguantamos hasta el pendejismo
aguantamos al culpable cuando se hace el inocente
aguantamos cada año a nuestro puto presidente
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
a brindar por el aguante!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
Aguantamos cualquier tipo de dolor aunque nos duela
aguantamos Pinochet, aguantamos a Videla,
a Franco, Mao, Ríos Montt, Mugabe,
Hitler, Idi Amin, Stalin, Bush, Truman, Ariel Sharón y Hussein
aguantamos más de veinte campos de concentración
cuando nadas bajo el agua, aguantas la respiración;
pa' construir una pared, aguantamos los ladrillos
el que no fuma se aguanta el olor a cigarrillo.
Aguantamos que Monsanto infecte nuestra comida
aguantamos el agente naranja y los pesticidas
Cuando navegamos aguantamos el mareo
aguantamos el salario mínimo y el desempleo
aguantamos las Malvinas y la invasión británica en la ciudad de Pompeya
aguantamos lava volcánica y dentro de la lógica
de nuestra humanidad, nos creemos la mentira de que nadie aguanta la verdad
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
Aguantamos al ateo, al mormón, al cristiano, al budista, al judío,
aguantamos al pagano,
aguantamos el que vende balas y el que la dispara
aguantamos la muerte de Lennon, la de Víctor Jara
aguantamos muchas guerras, la de Vietnam, la Guerra Fría
la Guerra de los Cien Años, la Guerra de los Seis Días
¡que aguanten la revancha, venimos al desquite
hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
a brindar por el aguante!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
aguantamos lo que vino y aguantamos lo que viene.
Aguantamos aunque tengamos los segundos contados,
nuestro cuerpo aguanta hasta quince minutos ahorcado.
Aguantamos latigazos, que nos corten los dos brazos,
fracturas en cualquier hueso, tres semanas con un yeso.
Aguantamos todo el tiempo las ganas de ir al baño
pa' ver el Cometa Halley hay que aguantar setenta años.
Aguantamos la escuela, la facultad, el instituto;
a la hora de cenar, nos aguantamos los eructos.
El pueblo de Burundi sigue aguantando la hambruna,
aguantamos tres días para llegar a la Luna
aguantamos el frío del Ártico, el calor del Trópico
aguantamos con anticuerpos los virus microscópicos
aguantamos las tormentas, los huracanes, el mal clima
aguantamos Nagasaky, aguantamos Hiroshima...
aunque no queramos, aguantamos nuevas leyes
aguantamos hoy por hoy que todavía existan reyes
castigamos al humilde y aguantamos al cruel
aguantamos ser esclavos por nuestro color de piel
aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo, el feudalismo
aguantamos hasta el pendejismo
aguantamos al culpable cuando se hace el inocente
aguantamos cada año a nuestro puto presidente
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
a brindar por el aguante!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
Aguantamos cualquier tipo de dolor aunque nos duela
aguantamos Pinochet, aguantamos a Videla,
a Franco, Mao, Ríos Montt, Mugabe,
Hitler, Idi Amin, Stalin, Bush, Truman, Ariel Sharón y Hussein
aguantamos más de veinte campos de concentración
cuando nadas bajo el agua, aguantas la respiración;
pa' construir una pared, aguantamos los ladrillos
el que no fuma se aguanta el olor a cigarrillo.
Aguantamos que Monsanto infecte nuestra comida
aguantamos el agente naranja y los pesticidas
Cuando navegamos aguantamos el mareo
aguantamos el salario mínimo y el desempleo
aguantamos las Malvinas y la invasión británica en la ciudad de Pompeya
aguantamos lava volcánica y dentro de la lógica
de nuestra humanidad, nos creemos la mentira de que nadie aguanta la verdad
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
Aguantamos al ateo, al mormón, al cristiano, al budista, al judío,
aguantamos al pagano,
aguantamos el que vende balas y el que la dispara
aguantamos la muerte de Lennon, la de Víctor Jara
aguantamos muchas guerras, la de Vietnam, la Guerra Fría
la Guerra de los Cien Años, la Guerra de los Seis Días
¡que aguanten la revancha, venimos al desquite
hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
a brindar por el aguante!
por lo que fue y por lo que pudo ser
por lo que hay, por lo que puede faltar
por lo que venga y por este instante
levanta el vaso y a brindar por el aguante!
¡A brindar por el aguante!
miércoles, 11 de febrero de 2015
Aprendiendo a caminar
En ocasiones para ver dónde estás o qué has conseguido solo hay que parar y calibrar todo lo que has avanzado desde la última vez que miraste el camino. No viene mucho a cuento ahora hurgar más atrás de lo indispensable, pero es necesario cuando eso te ayuda a valorar lo que se va consiguiendo.
Ahora puedo decir que estoy aprendiendo a caminar. Hace mucho mucho tiempo se me rompieron las piernas. Pensaba que con esfuerzo y voluntad había terminado una rehabilitación correcta y caminaba por la vida segura de mis pasos. Pero me equivoqué. Nunca conseguí caminar por mí misma, solo aprendí a hacerlo subida a unas muletas. Y me di cuenta precisamente hace bien poquito, cuando me las quitaron bruscamente. Entonces comprendí que nunca fui independiente, que no caminaba a mi ritmo, sino al que me marcaban las muletas. Que ese objeto era mi salvación, pero también mi perdición. Y sin ellas no tenía muchas opciones, más allá de quedarme sentada en el suelo, quizá donde más abajo había estado en toda mi vida.
Pero me convencieron que merecía la pena levantarse. Lo malo es que no sabía como hacerlo. Lo más fácil era volver a buscar otras muletas y continuar. Pero comprendí que entonces seguiría con las piernas rotas para siempre. Así que hizo falta que los médicos operaran mis piernas, meses de tratamiento y reposo. Parar. Y sanar. Y no fue para nada una decisión fácil.
Por eso ahora me paro, miro hacia atrás y me doy cuenta que camino sola, sin necesidad de apoyarme en nada. Hago cosas impensables hace tan solo un año. Imposibles. Y las hago yo, a mi ritmo, venciendo mis miedos cuando los tengo. Pero sin pararme.
Queda mucho camino por delante. Y es lógico saber que cuando me caiga (que fijo que me vuelvo a caer) tengo quien me ayude a levantar, porque ir en solitario en este camino no tiene mucho sentido. Es bueno ir acompañado, pero teniendo la seguridad de que tu pasos son solo tuyos.
Todo esto ha llegado hoy a mi cabeza mientras conducía de vuelta a casa, orgullosa de haber dado otro paso más, segura de mi camino y disfrutando de momentos como este.
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terapia
viernes, 16 de enero de 2015
Ofú
Pues como hoy no tengo ganas de explicar nada... pues que lo digan ellos que les sale mejor.
Y así veis un ratito la cara de bueno de Ale... y yo sigo deshielandome.
Y así veis un ratito la cara de bueno de Ale... y yo sigo deshielandome.
No quiso entrar en calor nuestro amor bajo cero.
No habrá un siempre para los dos al final de este invierno.
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos,
el río los arrastrará cuando llegue el deshielo.
Y cómo decir que aún hay más,
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero.
Nos deshacemos bajo el sol como estatuas de hielo.
No quiere entrar en calor nuestro amor bajo cero.
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos
miles de nosotros mismos, cuando llegue el deshielo.
Y cómo decir que aún hay más,
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero.
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero, y ser sincero.
No habrá un siempre para los dos al final de este invierno.
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos,
el río los arrastrará cuando llegue el deshielo.
Y cómo decir que aún hay más,
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero.
Nos deshacemos bajo el sol como estatuas de hielo.
No quiere entrar en calor nuestro amor bajo cero.
No habrá nada que conservar, no habrá olvidos ni recuerdos
miles de nosotros mismos, cuando llegue el deshielo.
Y cómo decir que aún hay más,
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero.
y cómo decirte que te quiero y ser sincero,
y cómo decir que aún te quiero y ser sincero, y ser sincero.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Balance final de liquidación
Manda la tradición acabar el año mirando hacia atrás y haciendo balance del 2014. El año pasado me lo salté, y dije que ya valoraría el 2013 más adelante. Ahora en realidad pienso que no merece la pena mirar más hacia atrás, seguir hacia delante es lo mejor que puedo hacer, y es lo que he hecho estos doce meses pasados. Aunque es gracioso que, por razones exclusivamente burocráticas que me tienen un poco hasta el gorro, llevo varios días llevando arriba y abajo un "balance final de liquidación" que no son más que números que sustituyen ilusiones, trabajos, noches en vela y apretones de mano. No me gustaría que mi balance final de año se quedaran en meros números, porque han pasado tantas cosas buenas...
En realidad, comencé el año sin ninguna expectativa. Aturdida y algo espesita, no pensaba que la nueva situación fuera a traer nada nuevo, y sobre todo, nada bueno. Pero como suele suceder, cuando esperas mucho de algo/alguien las probabilidades de decepcionarte aumentan, y cuando no esperas nada de nada/nadie, hasta lo más pequeño puede sorprenderte.
Ha sido un año de reencuentros con personas que espero ya no se vayan nunca más de mi lado. Pase lo que pase y aunque nuestras vidas tengan caminos distintos, espero que encontremos siempre ese ratito para conversar (físicamente o por Skype), para seguir sabiendo unos de otros, para estar siempre cuando el otro lo necesite, para reír y llorar juntos o para simplemente saber que estamos ahí.
Ha sido un año de descubrimientos y conocimientos. De primeras veces. De primeras miradas. He conocido a gente que me ha empujado a la vida y me ha hecho vivir más de noche que de día, pero VIVIR con mayúsculas. Gente con quien hoy despido el año y saludo al año nuevo, porque ese momento no puede ser para nadie más que para ellos. 12 meses de momentos inolvidables, de conciertos que jamás olvidaré, de un cumpleaños gitano que ni soñado pudo ser mejor, de las sesiones de Reiki, de horas y horas de "akelarres whatsapperos" de la boda más especial de los últimos años, de un verano que tiene hasta banda sonora...
Un verano de los que se te quedan grabados para siempre en la cabeza. Mi primera aventura en solitario, llena de momentos de añoranza, pero afianzando aquello que llevaba meses trabajando. La certeza de yo puedo hacer lo que no creía que era capaz, y que espero que continúe siendo así en el futuro. Un verano donde la playa ha sido mi lugar más habitual. Ya fuera en unas costas o en otras, tengo mi retina llena de amaneceres y atardeceres (vale, la cámara del móvil también) y esos momentos no hay forma de compartirlos porque ni la más bella fotografía puede compararse a la contemplación de la Naturaleza. Un verano fácil de recordar porque el color que cogió mi piel no lo tenía desde que era una enana, y que mi cuerpo aún se encarga de marcar.
Pero sin duda ha sido el año, y no he escrito este post hasta hoy por no gafarlo a última hora y tener que tragarme mis palabras, en que no hemos tenido que despedirnos de nadie. Hemos conocido despedidas cercanas, y no por ello no han sido dolorosas, pero hacía años que, por unas cosas o por otras, no decíamos adiós al año siendo los mismos que lo comenzamos. Como 31 de diciembre tengo en mi recuerdo a personas especiales que ya no están. Tengo que dar mil gracias de no haber tenido que despedir a un compañero que ha pasado por un bache hace poquitos días. Pero en definitiva, en este año de falta de trabajo, de amor más bien poco repartido, y de dinero casi inexistente, de salud hemos andado bastante bien servidos. Y así, los males son menos males.
Aunque en realidad, los que despedimos este 2014 no somos los mismos que lo empezamos, porque hace poco más de un mes que compartimos espacio con la personita más querida de nuestra casa. Estrenamos este año con nuevos títulos de papá, abuelos y tíos, esperando unos Reyes Magos que vuelven a tener la magia especial que genera un pequeño en la casa. Siempre recordaremos este año como el que conocimos a Cristina. Poco más de un mes y es difícil imaginar la vida sin ella.
Sería injusto ponerle peros a este año con todo lo bueno que me ha dado. Podría pedirle muchas cosas al 2015 y hacer mil propósitos de año nuevo, pero corro el riesgo de volver a desilusionarme y a no cumplir nada. Así que me dejo llevar por lo que traigan los próximos 12 meses, y ya haremos balance cuando acabe.
Mientras tanto... me quedo con Lori Meyers.
...fin de partida y los descartes se me acaban,
difícil es si la baraja está marcada,
pero tenía un comodín que me guardaba,
hasta otra manga la partida está ganada.
Que en mi vida no ha cambiado nunca nada,
que cambio siempre solo bastos por espadas
es para enloquecer...
-Castillo de naipes, "Cuando el destino nos alcance" (2010)-
sábado, 20 de diciembre de 2014
La Niebla
Después de una noche más bien tirando a toledana, una mañana cargada de dar los últimos flecos a varios trabajos, una comida de Navidad en familia, visita a la peque y cena entre hermanos... estoy absolutamente reventada. Y lo que tenía pensado escribir en el día de hoy había tomado la decisión de aplazarlo a mañana o pasado.
Pero volvía en el coche a casa, despacito, porque apenas se veía a 30 metros, cuando he comprendido que mi vida en estos últimos meses ha estado como la carretera... rodeada de una profunda niebla. Y claro, ya me pongo metafórica. Pero es más fácil entender lo que ocurre cuando utilizamos metáforas (aún recuerdo la del perro mayor y el cachorro que me contaba Carlos en terapia una y otra vez).
Me viene a la mente una película que ví hace unos años en el cine: La Niebla de Sthepen King. Y no entiendo como no llegué a la misma metáfora antes, recordando la película. Porque prácticamente mi vida actualmente se resume en vivir una realidad rodeada de niebla. Una cortina que encierra miedos, inseguridades, angustia y a veces algo de desesperación. Y ahora me pregunto si esa niebla no la habré creado yo misma, si no es una manera de quedarme encerrada en mi 'zona de confort' donde controlo lo que tengo más cerca de mi, y lo que hay un poco más allá se pierde porque no puedo controlarlo.
Y cada vez estoy más segura de que tras la niebla no hay mas que más y mejor vida. Y cada día me siento más fuerte para conseguir superarlo, dar cuatro pasos adelante y descubrir lo que hay detrás de ese espesor.
Y como siempre, Benedetti lo expresa mejor que nadie...
Me cuesta como nunca
nombrar los árboles y las ventanas
y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
pero si se expresara
nombrar los árboles y las ventanas
y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
pero si se expresara
sus tañidos
serían de un fantasma melancólico
serían de un fantasma melancólico
la esquina pierde su ángulo filoso
nadie diría que la crueldad existe
nadie diría que la crueldad existe
la sangre mártir es apenas
una pálida mancha de rencor
una pálida mancha de rencor
cómo cambian las cosas
en la niebla
en la niebla
los voraces no son
más que pobres seguros de sí mismos
los sádicos son colmos de ironía
los soberbios son proas
de algún coraje ajeno
los humildes en cambio no se ven
más que pobres seguros de sí mismos
los sádicos son colmos de ironía
los soberbios son proas
de algún coraje ajeno
los humildes en cambio no se ven
pero yo sé quién es quién
detrás de ese telón de incertidumbre
sé dónde está el abismo
sé dónde no está dios
sé dónde está la muerte
sé dónde no estás tú
detrás de ese telón de incertidumbre
sé dónde está el abismo
sé dónde no está dios
sé dónde está la muerte
sé dónde no estás tú
la niebla no es olvido
sino postergación anticipada
sino postergación anticipada
ojalá que la espera
no desgaste mis sueños
ojalá que la niebla
no llegue a mis pulmones
y que vos muchachita
emerjas de ella
como un lindo recuerdo
que se convierte en rostro
no desgaste mis sueños
ojalá que la niebla
no llegue a mis pulmones
y que vos muchachita
emerjas de ella
como un lindo recuerdo
que se convierte en rostro
y yo sepa por fin
que dejas para siempre
la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
mi bienvenida que no tiene pausas
que dejas para siempre
la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
mi bienvenida que no tiene pausas
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